La mujer Just Cavalli no teme ser ella misma. Abraza plenamente su sensualidad. Disfruta seduciendo y siendo seducida. Ama el arte del cortejo. Audaz y libre, es una pionera que sabe instintivamente cómo forjar su propio camino y marcar tendencias. Es más que un perfume. Es una actitud, una forma de ser. Su sello distintivo es el sello Just Cavalli, un poderoso símbolo de pertenencia. Usar Just Cavalli es un ritual, una iniciación a una nueva tribu urbana. Fue diseñado por los maestros perfumistas Nathalie Lorson y Fabrice Pellegrin de Firmenich. Es una composición floral, cremosa y sensual. Comienza con una sorprendente nota de aceite esencial extraído del neroli, la flor de naranjo amargo. La fragancia evoluciona con una magnética nota de corazón de tiaré, la preciosa flor de Tahití. Esta seductora composición floral se asienta sobre un cremoso acorde de palo de rosa que le aporta poder y nobleza. Fresca, intensa y seductora, es la fragancia de la juventud y la seducción. El frasco está diseñado para evocar feminidad y sensualidad. Está hecha de vidrio rosa y metal dorado, y viene en tres formas. El fascinante contraste entre estos materiales resulta impactante a la vista y al tacto. El tapón luce una original cinta de pitón rosa alrededor del cuello, que evoca el instinto animal. El sello de Just Cavalli está grabado en el tapón. La caja es el complemento perfecto para el enigmático frasco. La textura de las escamas evoca sensualidad y tentación. Su tacto suave imita el de la piel viva. Al igual que el frasco, la parte superior de la caja está decorada con un brillo metálico dorado. El nombre del perfume está grabado en letras rosas con estampado de pitón.
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